Voto Nulo: Datos Duros + 1 Fábula.
28 Junio, 2009
El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.
Winston Churchill.
Diferencia entre abstención y anulación del voto.
Abstención es avalar las elecciones, es decirles que estás conforme con quien resulte ganador, que te da igual, que no te importa quién gane.
Anulación es presionar pidiendo un cambio. Y ese cambio es posible mediante el voto nulo. Checa los siguientes datos:
¿Sabías que con 20% de los votos nulos se anula la casilla; que 20% de las casillas nulas vuelven nulo al distrito y que 20% de los distritos nulos hacen nula la elección?
Además, debes saber que de la votación total –es decir, la suma de los votos válidos + los votos nulos— cada partido político debe captar al menos el 2%. Este porcentaje es el mínimo necesario para obtener y/o conservar su registro ante el IFE. Por lo tanto, si aumentamos el universo de votos en la urna con votos nulos, el porcentaje a favor de cada partido disminuirá. La consecuencia inmediata puede ser la pérdida del registro para organizaciones paleras y vividoras como el Partido Nueva Alianza (Panal) –negocio personal de la súper corrupta Elba Esther Gordillo—; del Partido Verde Ecologista –negocio familiar del “Niño verde”—; los inefables Partido del Trabajo y Convergencia –ejemplos putrefactos de oportunismo político— y del Partido Social Demócrata.
Si no estamos de acuerdo con ninguna de estos partidos y sus candidatos vivales, tenemos la opción de deshacernos de ellos haciendo que pierdan su registro. Cientos de millones de pesos dejarán de llenar sus bolsillos y millones de propuestas estúpidas dejarán de atiborrar nuestros oídos.
Conclusión: En lugar de abstenernos, anulemos el voto. Transformemos el estimado de 60% de abstencionismo en 60% de votos nulos. Con esto, de golpe cambiaremos la historia y de paso le daremos un claro aviso a los 3 partidos grandes: ¡En las próximas elecciones vamos por ustedes!
Que quede claro, el voto nulo no elige a nadie, pero cuenta y cuenta mucho porque baja el porcentaje de participación económica de un partido ante el IFE. Así que, si en estas elecciones no querías acudir a la casilla, por flojera o por cualquier otra razón, piensa, ¿qué es mejor, decirles estoy conforme con quien resulte ganador, no me importa quien gane, el que sea es lo mismo? o decirles, ¡NO! Ninguno de los que aparecen me gusta o ninguno me satisface y les voy a bajar el sueldo o a quitarles el registro.
La Fábula de Las Tortugas en el Poste.
Un joven pasea por la plaza principal de un pueblo y decide tomar un descanso.
Se sienta en un banco. A su lado hay un hombre maduro y, naturalmente, comienzan a conversar sobre el país, el gobierno y finalmente sobre los diputados, senadores, asambleístas y demás fauna política.
El señor le dice al joven.
–¿Sabe? Los diputados, senadores, asambleístas y demás son como las tortugas en un poste.—
Después de un breve lapso, el joven responde.
—Perdón. No comprendo bien la analogía. ¿Qué significa eso?—
Entonces, el señor le explica.
—Si mientras caminas por el campo ves a unas tortugas trepadas en un poste de luz haciendo equilibrio, ¿qué se te ocurre?—
Al ver la cara de incomprensión del joven, continúa con su explicación.
—Bueno, primero, no entenderás cómo llegaron ahí.
—Segundo, no podrás creer que estén ahí.
—Tercero, sabrás que no pudieron haber subido solas. Alguien las puso ahí.
—Cuarto, estarás seguro de que no deberían de estar allí.
—Y quinto, serás consciente de que no van a hacer nada útil mientras estén ahí.
—Entonces, lo único sensato sería ayudarles a bajar.—
Por eso, en las próximas elecciones hagamos un bien por nosotros y por el país: con amor, comprensión, madurez y mucho cariño, tratemos de que ningún animal se suba al poste. ¡Y ayudemos a bajar a esas pinches tortugas que hoy están allá arriba!
¡Sale! Piensa, actúa y toma el poder.
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