Poderoso caballero es Dios Dinero
13 Noviembre, 2008

religión.
(Del lat. relig?o, -?nis).
1. f. Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.
2. f. Virtud que mueve a dar a Dios el culto debido.
3. f. Profesión y observancia de la doctrina religiosa.
4. f. Obligación de conciencia, cumplimiento de un deber. La religión del juramento.
5. f. orden (? instituto religioso).
¿Tú qué religión profesas? ¿Cuál es tu creencia más sólida? ¿Cumples con los ritos de tu religión?
Disculpa si soy curioso, pero, creo que no te has dado cuenta qué tan religioso puedes ser. Es más, no te has percatado que, si eres creyente, lo eres en por lo menos 2 religiones distintas. Y a una de ellas ni siquiera la reconoces como religión. Sin embargo, crees en sus iconos, cumples fielmente sus preceptos, acudes muy frecuentemente a sus templos y siempre tienes muy vivo en tu mente a su representante fundamental. Y no te has dado cuenta
Es de verdad fascinante observar cómo el ser humano, cuando deposita confianza plena en un sistema de creencias (la definición básica de la palabra religión), puede llegar a ser absolutamente dócil ante sus dogmas, al grado de no caer en cuenta que ese sistema es de la más rudimentaria manufactura humana.
¿Alguna vez te has puesto a pensar que el sistema económico en el que vivimos (y sufrimos) presenta todos los atributos propios de una religión? Vamos, de seguro alguna vez has escuchado el concepto “Dios dinero” en contraposición a los conceptos divinos de las religiones institucionales. El caso es que denominar Dios al dinero no es en modo alguno metafórico, simbólico o exagerado, básicamente porque todas las estructuras económicas, políticas, sociales, culturales e incluso religiosas giran en su derredor. Es decir, lo tienen como el eje de sus acciones cotidianas. Y tú, sin modo alguno de escape, estás inmerso en esas estructuras.

La analogía entre sistema económico y religión puede ser llevada sin contratiempos hasta el punto más extremo:
- Existe un Dios único y verdadero, que es el dinero.
- Dador de todos los beneficios y toda la felicidad.
- Soberano omnipotente (todopoderoso), omnipresente (que está en todas partes) y omnisciente (que todo lo sabe) cuyo reino es el mercado, paraíso e infierno a la vez donde por tus acciones serás recompensado o castigado.
- Dictador de estrictas leyes de cumplimiento obligado para todos sus fieles, entre las que se encuentran la ley de la oferta y la demanda, la ley del mejor postor, la ley de la acumulación de capital, la ley de la tasa de ganancia y otras más.
- Con una estricta ética basada en la acumulación incesante e infinita de ganancias, sustentadas en la competencia mercantil, forma eufemística para eludir los conceptos depredación y saqueo (el pez grande se come al chico).
- Con rituales perfectamente establecidos (pago de impuestos, depósitos y retiros de capital, cálculo de intereses, análisis de costos, cálculo del punto de equilibrio, cálculo de ganancias netas y demás).
- Con sacerdotes (banqueros e inversionistas) auxiliados por “sabios” en materia económica.
- Con templos para la realización de sus rituales (la bolsa de valores y los bancos).
- Con iconos perfectamente identificables para sus fieles: el logo “$”, como el más difundido.
- Y con centros institucionales de adoctrinamiento: el hogar y la escuela básica para las enseñanzas más sencillas y las licenciaturas en administración de empresas, contabilidad, finanzas y otras más para la aprehensión de los dogmas más complejos.
Ahora te pregunto, ¿has orado alguna vez para que el dinero venga a ti y te acompañe por toda la vida? ¿En alguna ocasión has pedido a los cielos que el dinero no falte en el bolsillo de tus seres queridos? ¿Acudes por lo menos una vez a la semana a una sucursal bancaria o realizas pagos o transferencias por Internet? ¿Llevas “religiosamente” en orden tu contabilidad personal o empresarial? ¿Llevas algún amuleto en el bolsillo para “atraer” al dinero? ¿Crees en el poder del dinero? Vaya, pues si has respondido afirmativamente a por lo menos 3 de estas interrogantes, entonces eres un buen practicante de esta religión.
Yo sé, te parece exagerado. Es común que las verdades parezcan a veces desbordantes y las mentiras más falaces absolutamente creíbles. Pero, esto no es broma. La religión del dinero es la más extendida e influyente de todas las que ha creado la humanidad, y es tan permeable a las críticas que incluso en su convivencia con las religiones tradicionales, cuyos preceptos están plagados de llamados a su rechazo, ha resultado victoriosa y fortalecida. Más aún, la del dinero es la religión más hipnotizante y perniciosa jamás creada. La demostración más clara es la actual crisis económica mundial: debido a su culto fanático cientos o miles de millones de seres humanos serán sacrificados para calmar su ira. Cientos de focos productivos del mundo entero caerán y desaparecerán bajo su égida. Y tú, amigo o amiga, resentirás en tu vida los efectos devastadores de sus leyes. ¡Casi nadie estará a salvo de las consecuencias!
La reflexión te la dejo de tarea.
¡Sale! Piensa, actúa y toma el poder.

PS. ¿Te has dado cuenta que en el grabado de los billetes de 1 dólar (USA) está representado el ojo de Dios acompañado de la frase In God We Trust (En Dios Confiamos)?
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