Creer o no creer. O, benditos los crédulos porque de ellos será el reino de la decepción.
25 Noviembre, 2008

Tras la victoria electoral de Barack Obama –conseguida en medio de la crisis económica, política, social, ética y moral más extensa y profunda de la historia humana—, tanto analistas profesionales como amateurs (entre ellos muchos bloguers) se han apresurado a manifestar su opinión con comentarios que siempre (sí, dije siempre) van en el sentido de alinearse como creyentes del “cambio” que supone el acceso de un hombre de ascendencia negra al mando de la nación más poderosa del planeta. Pero, de todos ellos, ninguno aclara el porqué debemos de creer en las parábolas redentoras del santo Obama.
Entonces me pregunto: ¿no es mejor no creer? Digo, ¿acaso tuvieron a Obama como compañero de banca en el seminario y por tal lo conocen incluso mejor que su propia madre, de manera que pueden garantizar que es el hombre más bondadoso, caritativo y humanitario sobre la superficie de la Tierra? ¿Debemos creer que el mundo en sus manos será en poco tiempo un Edén? (entre 4 y 8 años para ser precisos). ¿Debemos de creer en él porque es ”demócrata” de convicción y de partido? ¿Debemos creer en él porque es negro?
Entonces, me vuelvo a preguntar, ¿por qué debemos reducir nuestras opciones a simplemente creer? ¿No es mejor no creerle ni una palabra y de paso exigirle el cambio? Exigírselo porque ya la urgencia sobrepasa incluso a la urgencia misma, porque su país ya sacudió al mundo en exceso, porque ya lo saqueó hasta la ignominia, porque ya lo destruyó en demasía, porque ya lo corrompió hasta las raíces, porque ya asesinó seres humanos de manera frenética y con total impunidad, porque su nación ya ensució, degradó y contaminó al planeta como si fuera de su propiedad. Y no lo es. Y por eso debemos exigirle un cambio, el más importante detodos, ¡un ya basta claro y contundente!

Y como añadido a estas interrogantes, ¿de verdad alguien puede creer que en los próximos años sucederá un cambio “positivo” en los Estados Unidos y a nivel global? ¿Nadie lee libros de Historia? ¿Nadie se ha enterado que los Estados Unidos de Norteamérica tienen tras de sí una larguísima cauda de crímenes, depredación e infamia por toda la faz de la Tierra? ¿Acaso estaban demasiado borrosas las fotografías de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, de la invasión a Corea, de las incursiones en Vietnam, de las invasiones a Granada, Irak o Afganistán? ¿En verdad alguien puede creer que todas esas acciones militares fueron para defender la libertad? ¿La libertad de quién y para qué? ¿La libertad de los grandes consorcios estadounidenses para seguir con el saqueo de los recursos mundiales? ¿La libertad de los banqueros e inversionistas para hincharse de riquezas cuando tres cuartas partes de la humanidad viven en la miseria, el hambre y la ignorancia? ¿De qué libertad hablan ellos y de qué libertad hablas tú? ¿Quién puede garantizar que los intereses de Obama coinciden con los del resto de la humanidad? ¿Acaso no es mejor no creer y exigir?
Yo no le creo ni media palabra. Yo creo que el cambio urgente que necesita el mundo sólo puede provenir de una profunda revolución en nuestras consciencias y en nuestras acciones.
¡Sale! Piensa, actúa y, sobre todo, toma el poder.
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Comentarios (1)





Obama es el antidoto para que todo siga igual, creo que es una pieza más de este juego de poder y dominio. Si realmente fuera quien el mundo espera de él. Ya habría destapado y llevado alguna acción contra Bush y su gabinete por lo criminal de su gobierno. Tampoco a participado en la cumbre G20 dejando que Bush lege el Liberalismo como fórmula para que su hegemonía se perpetúe.