5 condiciones fundamentales para crear un Mundo Nuevo.

3 Noviembre, 2008

nena

Cuando hablamos de un mundo nuevo nos referimos a una forma completamente distinta de vivir y convivir en el planeta. En la actualidad la presencia humana en la Tierra se caracteriza por la depredación indiscriminada y criminal de los recursos naturales y por la explotación que llevan a cabo unos pocos individuos sobre la inmensa mayoría de los seres humanos. El resultado es guerra, saqueo de recursos, muerte y destrucción en una escala nunca antes vista. Esto debe acabar.

Para saber donde estamos, pero, sobre todo, para saber a dónde debemos ir te presento una lista con 5 de las condiciones fundamentales que deberá tener nuestro utópico Mundo Nuevo. Piénsalas, coméntalas y si estás de acuerdo divúlgalas.

  1. En el Mundo Nuevo no existirá la explotación del hombre por el hombre. No hay ninguna razón o argumento que justifique el que un hombre se apoderé de parte o de la totalidad del trabajo de otro hombre, o que lo utilice para propósitos infames como la explotación sexual o el despojo de sus órganos. Y, sin embargo, nos parece muy natural que un empresario contrate a uno o cientos o miles de seres humanos, les pague una miseria por su trabajo y posteriormente él se quede con las ganancias por la comercialización de los productos. Es decir, nos parece perfectamente normal que un individuo en posición de poder acreciente ese poder mediante el uso de la fuerza de trabajo de los demás. Por otra parte, es totalmente absurdo que a estas alturas del desarrollo científico y tecnológico todavía exista el trabajo humano. ¿Acaso es tan complicado crear máquinas automatizadas para fabricar ropa, zapatos, alimentos, y todo lo demás? En el Mundo Nuevo no sólo desaparecerá la explotación humana, también se extinguirá el trabajo mismo. En ese mundo nadie en el planeta estará supeditado a las órdenes o caprichos de otra persona y las tareas de producción de los satisfactores humanos recaerán en las máquinas, las cuales serán controladas por refinados sistemas de cómputo. Entonces, la humanidad estará libre de la explotación y de la necesidad del trabajo para su supervivencia. En adelante cada individuo podrá dedicarse a tareas mucho más importantes como la continuación del desarrollo científico, artístico y cultural. Se dedicará a vivir la vida y a crear un entorno de absoluto equilibrio con la naturaleza.
  2. En el Mundo Nuevo no existirá el dinero. Si la Carta de los Derechos Humanos dice que todo ser humano tiene derecho a comer, vestirse, tener un hogar, recibir educación y capacitación, recibir atención médica y muchas cosas más; entonces, ¿por qué nos cuestan dinero? Además, si lo pensamos un poco, nos daremos cuenta que la gran mayoría de los males de la humanidad –y la posposición de sus soluciones— se debe a la existencia del dinero, el cual día con día se concentra en unas pocas manos dejando en el desamparo a miles de millones de seres humanos. Este mecanismo económico es completamente obsoleto y por demás un obstáculo inmenso para la consecución del bienestar mundial. Lo lógico es erradicarlo. En este instante surge la pregunta: ¿Pero, qué vamos a hacer sin dinero? Pues, nada que no sea benéfico para la humanidad. Sin la carga del dinero (y sus posibles sustitutos, como el oro y la plata o los diamantes) se podrá trabajar con total libertad en la solución de TODOS los problemas humanos. No habrá guerras porque el concepto actual de lo que es “riqueza” desaparecerá y la acumulación de dinero o materiales “preciosos” no tendrá ningún sentido, no servirá para nada. No habrá hambre porque todos los recursos alimentarios del planeta se destinarán a resolver el problema a nivel global sin que existan intermediarios ansiosos por acumular riqueza. Todos los seres humanos tendrán vestido, casa, educación, en fin, libertad total para desarrollar todas sus capacidades sin el obstáculo de tener que pagar por ello. Los beneficios de la medicina llegarán a todos los que los necesiten. Todos los seres humanos podrán trasladarse de manera gratuita a cualquier punto del planeta en el plan que quieran: de vacaciones o para arraigarse. En resumen, la humanidad será verdaderamente libre por primera vez.
  3. En el Mundo Nuevo no habrá naciones ni gobiernos ni leyes. ¿Para qué sirven las fronteras? Para separarnos, dividirnos y enfrentarnos. ¿Para qué sirven los gobiernos? Para administrar la mentira de la escasez de todo y para reprimirnos. ¿Para qué sirven la leyes? Para justificar y autorizar la injusticia. ¿Para qué los necesitamos? Para nada útil. Entonces, si no nos sirven para nada, ¿por qué no los erradicamos? ¡Exacto! Pero antes debemos caer en cuenta que cada habitante del planeta, aunque haya nacido en una región en particular, es un ciudadano de la Tierra y no un elemento más de un corral político-económico-social. Debemos hacer consciente el hecho de que Los Estado Unidos de Norteamérica, Brasil, Somalia, Corea, Rusia y todas las demás “naciones” en realidad no existen, son invenciones humanas, y como tales pueden ser borradas cuando así lo decidamos. En ese momento, los empresarios, inversionistas, gobernantes, policías y el resto de zánganos que viven en la opulencia a costa de nosotros aparecerán ante nuestra vista como lo que realmente son: simples seres humanos. En ese momento todos los habitantes de la Tierra conformarán un solo pueblo y una sola especie animal que comenzará su reconciliación con el resto de la naturaleza.
  4. En el Mundo Nuevo no habrá Iglesias ni religiones. El origen de todas las religiones se asienta en el intento humano por darle una explicación a los fenómenos que nuestros lejanos antepasados no eran capaces de comprender: como el fuego, las tormentas, los terremotos, el cielo y las estrellas, la vida misma. Debemos hacer un esfuerzo por imaginar el inconmensurable asombro que les producían estos sucesos. Pero, ahora que la ciencia ha desvelado infinidad de verdades sobre el acontecer cósmico y de la naturaleza y que avanza con paso firme en la resolución de millones de interrogantes más, las religiones han pasado a ser un lastre para el conocimiento y una carga política y económica insostenible para una sociedad que requiere y exige más educación y cultura. Cuando la humanidad se libere de este bulto habrá dado uno de los pasos más grandes en el entendimiento de su valor y responsabilidad como especie y como producto inteligente y consciente del devenir de la naturaleza. Despojados de dioses y demonios, al fin seremos existencialmente libres.
  5. En el Mundo Nuevo no habrá daños humanos a la naturaleza. El ser humano es el producto más refinado que ha dado la naturaleza. Sin embargo, le ha pagado a su simiente y cuna con agresiones infinitas y depredación sistemática. Hemos dañado tanto a la naturaleza que el peligro de un letal cambio climático en la Tierra está ya a nuestra vista. Hemos sangrado tanto a las demás especies animales que, por ejemplo, ahora mismo el 25% de todas las especies de mamíferos, nuestros parientes más cercanos, están al borde de la extinción, sin contar que por nuestras acciones un incalculable número de especies vegetales y animales desaparecieron para siempre de la faz de la Tierra. Además, hemos contaminado ríos y mares, arrasado con selvas enteras, ennegrecido el aire que respiramos y, si permitimos que la codicia de unos cuantos prosiga con esta catástrofe, pondremos en predicamento incluso nuestra propia existencia como especie. Cada acto dañino que le inflingimos a la naturaleza es un acto de agresión contra nosotros mismos. ¡No podemos seguir con esta estupidez! En el Mundo Nuevo todas las actividades de depredación serán suspendidas y sustituidas por acciones planeadas de explotación racional y sostenible de los recursos naturales existentes. Usaremos sola y exclusivamente fuentes de energía limpia y renovable, consumiremos sólo lo que debemos consumir para nuestra salud y bienestar, nunca nos excederemos en el trato con el resto de los habitantes del planeta (animales, vegetales y minerales) y, por el contrario, adoptaremos una postura de absoluta protección para con nuestros compañeros de viaje. Debe quedarnos perfectamente claro que no somos superiores a la naturaleza, somos parte de ella. Y por otro lado, debemos estar conscientes de que si destruimos nuestro entorno y eso, eventualmente, nos lleva a la extinción, la naturaleza sin duda tendrá la fortaleza para recrearse.

¡Sale! Piensa, actúa y toma el poder.

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Comentarios (1)

 

  1. Violeta dice:

    Està bueno el blog! Y en esto de socilizar experiemcias, saberes, reflexiones y preguntas, les pasamos el blog de Investigadores Descalzos, un ejercicio de reflexión-acción que estamos llevando a cabo en Oaxaca.

    http://idescalzos.blogspot.com/

    Saludos.

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