¡Asómate al mundo del todo gratis!
12 Noviembre, 2008

En diferentes charlas que he tenido con amigos y conocidos, siempre sale a relucir el tema de la crisis declarada en el sistema económico mundial. Es lógico, constituye una gran fuente de preocupación porque amenaza nuestra estabilidad personal. En estos casos siempre mi opinión va enfocada a sugerir un cambio profundo en nuestra mentalidad, hasta hoy esclavizada a las esperanzas de recuperación del sistema, para redirigirla a imaginar opciones que contribuyan no al rescate de éste sino a su demolición definitiva y su sustitución por un sistema económico despojado del mayor de los males que puede haber: el dinero.

Lo que la gran mayoría de los seres humanos no sabe, y en muchos casos no quiere saber o reconocer, es que el actual sistema de relaciones económicas ya está muerto; vaya, es como un zombie, un cadaver cuya única y última capacidad es la de deambular por el mundo a tropezones mientras genera grandes desgracias para todos. Es un sistema que ya no tiene remedio, es insalvable, pero que perdurará por algún tiempo mientras se le siga “rescatando” cada vez que cae. Y, créanlo, caerá una y otra vez. Y, sépanlo, cada traspié será más estrepitoso y más dañino para la humanidad. La verdadera solución es someterlo a la eutanasia y resguardarlo en los libros de Historia para que las consecuencias de su aplicación no resurjan nunca más. Sin embargo, adquirir esta consciencia no resulta fácil.
Un aspecto muy importante es que existe una gran incredulidad y escepticismo sobre la creación de un sistema sustituto donde el gran ausente sea el dinero. ¿Por qué? Una respuesta más o menos sencilla es porque el actual sistema económico tiene aproximadamente 3 siglos de existencia, lapso en el que creó una poderosa cultura alrededor de este icono. Todos los actuales habitantes del planeta nacieron, crecieron y se educaron bajo su influencia, de manera que no tienen referentes distintos o alternativos en sus vidas. El dinero ya estaba presente mucho antes de que nacieran, además les inculcaron la lucha por su obtención como medio de supervivencia y su devoción como fuente de ascenso en la jerarquía social. ¿Cómo imaginar, entonces, un mundo sin dinero? Bueno, no se necesita imaginarlo en toda su extensión. De momento basta con conocerlo y vivirlo, porque, para asombro de todos ustedes, damas y caballeros, el nuevo sistema económico mundial ya se abre paso hoy por entre las rendijas de su espectral antecesor.
La Historia no es una sucesión lineal de hechos como si se tratará de una fila frente a la taquilla del teatro. La Historia es, más bien, como un globo que se infla de manera dispareja; es decir, un globo en el que se generan prominencias y hendiduras. Nuestro presente está conformado con elementos sobrevivientes del pasado, que podemos imaginar como hendiduras, y por numerosas protuberancias que constituyen avances de lo que el futuro será para todos si consiguen desarrollarse plenamente. Un ejemplo del pasado remoto que todavía prevalece en el presente es la existencia de las monarquías en algunos países de Europa y Asia. ¡Son de una obsolescencia inaudita y una ineptitud infame! ¿Para qué sirven los reyes? Para nada. O, con ánimo de precisar, sirven para comer, vestirse y vivir como reyes; equivalente a vivir como zánganos, a costa de los pueblos que los soportan. Así, la supuestamente moderna y desprejuiciada Inglaterra se muestra orgullosa y preocupada por sus “soberanos”, y la emergente España reza y se desvive por sus respectivos vivales. Para fortuna de la humanidad, uno o varios “futuros” empujan la nariz y provocan enormes prominencias en el globo de la Historia presente. Algunas de esas “narices” son los sistemas gratuitos de distribución de bienes. ¡Sí, gratuitos!
¡Lo mejor de la vida es gratis!
Si tú, amigo o amiga, estás en posibilidad de leer este texto es porque posees o tienes acceso a una computadora, la cual está equipada con un ”navegador” para recorrer la Internet. Si tu navegador preferido es Internet Explorer o Firefox o Mozilla o Safari o aún remas con el descontinuado Netscape sabrás que todos estos portentos de tecnología son distribuidos de manera completamente gratuita. Tú no pagaste ni un centavo por descargarlo, instalarlo y usarlo. ¡Te lo regalaron a pesar de que en su construcción fueron puestas cantidades enormes de recursos económicos, materiales y humanos! ¿No te parece raro? Bueno, para los consorcios tecnológicos Microsoft (Explorer), Nescape (ídem) y Apple (Safari) este paso era estrictamente necesario para acercarte al entorno de Internet y así involucrarte en sus verdaderos negocios. Pero este es sólo el primer ejemplo, y el peor. Ahora viene lo bueno.
Desde luego, tú sabes qué es el “sistema operativo” de una computadora. Y acaso también sabes que en el 90% de las computadoras del mundo MS Windows es el sistema operativo preinstalado. Esto es así porque hace años, en el comienzo de la llamada “revolución informática”, el fundador de Microsoft, Bill Gates, muy astutamente convenció a casi todos los fabricantes de computadoras para que vendieran sus aparatos con el sistema Windows adjunto. De esa manera, Gates se hizo ultra millonario sin vender una sola computadora. La consecuencia más nefasta está a la vista: la gran mayoría de usuarios piensa que Windows es el único sistema operativo que pueden instalar en sus computadoras. Pero, esto no es así.
Linux y la Free Software Foundation
A mediados de los años 80 el programador Richard M. Stallman inaugura la Fundación para el Software Libre (Free Software Foundation) con el objetivo de crear un sistema operativo alternativo a Windows (al que denominó GNU), pero de distribución completamente gratuita para todo el mundo, comprometiéndose con “la misión mundial de promover la libertad del usuario de computadoras y defender los derechos de todos los usuarios de software libre”. Años después, a este movimiento se adhirió un brillante y joven programador, Linus Torvalds, quien en sus ratos de ocio creó la última y más importante pieza de software para el proyecto GNU: el nucleo del sistema operativo, al que se le nombró Linux. Desde esos años, el movimiento por el software libre ha crecido de manera asombrosa, al grado de que hoy en día existen decenas de sistemas operativos distintos basados en el software libre GNU/Linux, los cuales son a su vez de adquisición libre de cargo o casi gratuitos.
De toda la familia Linux, el sistema operativo Ubuntu posee el mayor grado de expansión mundial. Se trata del “sistema operativo de los humanos”, así promocionado porque está enfocado a llevar todo el poder de la informática a los sectores sociales que en la actualidad no tienen acceso a ella; es decir, es el sistema operativo de los pobres. Y para ser totalmente claro y preciso, Ubuntu no sólo tiene todas las cualidades de MS Windows, incluso es más poderoso y seguro sin cargar con uno solo de sus defectos, sobre todo el precio: Ubuntu es completamente gratuito.
Este movimiento por liberar la tecnología digital para todos los seres humanos no se queda en la creación, desarrollo y soporte de sistemas operativos. Hoy en día millones, sí, millones de programadores de todo el mundo regalan sus conocimientos y parte de su fuerza de trabajo en la creación de los programas alternativos que necesitamos para comunicarnos, ser productivos y entretenernos. El ejemplo más transparente es Open Office, la opción gratuita frente al MS Office de Microsoft; un paquete de oficina completo y totalmente compatible con los documentos que a diario creas en el segundo. Y la lista es interminable. Para cada software de pago existe ya una o varias alternativas de software libre a tu disposición. Mejor aún, al descargar e instalar Ubuntu te darás cuenta que el sistema operativo ya trae integrado todo el software que puedas necesitar para realizar cualquier tarea. ¡Y todo gratis!
¿Por qué regalan su trabajo?
Como ya mencioné, millones de programadores situados en todos los puntos del planeta suman día con día su fuerza de trabajo y sus conocimientos en pro de llevar los avances tecnológicos a todos los habitantes de la tierra. ¿Por qué? Por justicia y por supervivencia. Saben con certeza que la brecha entre los que lo tienen todo (5% de la población mundial) y los que no tienen nada (el 95% restante) se amplía de manera grotesca e infame por culpa del sistema económico imperante. Saben que la existencia del dinero como mecanismo de “selección natural” nos llevará a todos a la catástrofe económica, política, social y ecológica, como lo demuestra la crisis que ahora sufrimos. Por todo ello, se han dado a la tarea de inflar prominencias en el globo del presente, chipotes que apuntan directamente al surgimiento de una sociedad libre de los males que aquejan a la actual; en primer lugar, libre del dinero. Se trata de una sociedad en la que todos vamos a “regalar” nuestro trabajo: los agricultores nos darán a todos de comer, en las fábricas se producirán gratis todos los productos que necesitamos y los adquiriremos por nada, y así será con todo lo que puedas imaginar. Es decir, todos trabajaremos gratis para obtener todo gratis en beneficio de todos. ¡Viviremos la absoluta libertad de no tener que preocuparnos por el dinero! ¿Te parece increíble? Pues apresúrate a creerlo y empieza a disfrutar de los beneficios de esta nueva forma de sociedad futura que ya se asoma en el presente. Pero, sobre todo, contribuye con su difusión por todos los rincones del planeta.
¡Sale! Piensa, actúa y toma el poder.
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Comentarios (1)







Muy interesante tu exposición. Como bien dices somos muy pocos los que creemos en un sistema diferente, aunque bien es cierto que cada vez se suma mas gente. Creo que la cuestión, dando por hecho que se vaya en esa dirección, lo cual dudo, es si estamos a tiempo hoy día, teniendo en cuenta la gran inercia que arrastra el sistema en todos los sentidos.